Memoria, olvido y decisión.
Es imprescindible tener en cuenta que todo lo que se olvida o se recuerda tiene que ver con lo que nos está interesando hacer o no en el presente
Ejemplos:
Si tomo la decisión de presentarme a un desconocido, surgirá automáticamente mi nombre, mi edad, y los demás datos necesarios, como una tarjeta de presentación impresa llena de datos personales.
Si lo que quiero es averiguar cuánto cuesta 6 kilos de harina, lo que aparece en mi pantalla mental es el precio multiplicado x 6,dato necesario para realizar el cálculo, algunos buscan una calculadora pero en definitiva es la acción matemática
En cada momento histórico, por ejemplo, la función de la memoria se nutre según las coordenadas socio-intelectuales del momento. Vienen a la memoria hechos que se correlacionan con el presente, hacemos rápidamente asociaciones históricas según la ideología de cada uno.
Somos, en definitiva , los herederos de una versión mecanicista de la memoria que arranca de los asociacionismos, experimentalistas de primeros de siglo.
El sistema de la memoria está subordinado al de las intenciones o decisiones. Lo que haga referencia a la memoria lo tenemos que considerar siempre desde el aquí y ahora, desde nuestro presente.
La obligación de pensar las cosas en nuestro presente y tomar las decisiones oportunas en presente subordina toda la serie de datos. Los pone en primera fila.
No se puede decir que ninguna imagen del pasado nos asalte, sino que los datos los traemos según las necesidades actuales.
El pasado se recrea cada vez que recordamos. Recordar es una forma de representarnos algo que sabemos y no precisamente una mecánica del retrato, un revelado exacto de lo sucedido.
Cuando nos va bien, la reina de la atención es la línea recta, no hay sobresaltos, estamos en armonía y si no, la línea se quiebra porque aparece la resistencia de la realidad que no nos conviene recordar. Somos saltimbanquis de las expectativas, las ponemos en todo, y cuando no sucede cómo lo creamos en nuestra mente sobreviene la consabida frustración.
Sucede lo mismo con el amor. Cuando falla en la pareja, discutimos sobre el amor, el que se les debe, el herido, el perdido, el engañado, el solitario acompañado, etc. y si la relación va sobre ruedas, con felicidad,se olvidan de hablar sobre el amor y simplemente disfrutan de lo que realizan juntos.
Memoria, olvido y decisión, en contra de la tradición de ciertos psicólogos y fisiólogos, no son temas que puedan contemplarse por separado.
Son cosas que en el mundo de los actos van juntas y con eso no se puede luchar, sólo hay que aceptarlo y crecer

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